Narrado por Anya
El mundo a mi alrededor se desvanecía lentamente. El frío se filtraba en mis huesos, pero no sabía si era por la herida o por el vacío que sentía en mi pecho. El sacrificio había sido necesario, lo sabía, pero eso no hacía que doliera menos. Intenté moverme, pero cada esfuerzo enviaba una ola de dolor a través de mi cuerpo.
—¿Anya? —Una voz familiar me sacó del abismo de la inconsciencia. Aiden.
Sentí sus manos cálidas rozando mi piel, y por un breve momento, el dolor se desvane