Narrado por Anya
La noche se cernía sobre Silver Creek, oscura y silenciosa, como la calma que precede a una tormenta devastadora. Las estrellas apenas brillaban en el cielo, ocultas tras un manto de nubes que parecían presagiar la gravedad de lo que estaba por venir. El aire estaba cargado de tensión, una tensión que resonaba en mi corazón y en la conciencia de cada lobo de la manada.
Caminaba sola por el borde del bosque, donde los árboles altos y robustos se alzaban como guardianes vigilante