Desde la muerte de Eun-Ji mi vida se tornó en un infierno, parecía increíble que el solo tenerla cerca me hiciera sentir vivo aun cuando los celos y la frustración por no poder tocarla me volvían loco; sin embargo, el saber que ella ya no estaba en este mundo y que nunca más iba a volver a verla me mató por dentro.
Mi convivencia con Hana-Rhee era nula, a pesar de que mi padre insistía en que una esposa debía acompañar siempre a su esposo cuando el viaje fuera por largas temporadas yo prefería