Capítulo 39

El perfil era impresionante. Sus pómulos tenían una forma perfecta. Estudió cada parte de su rostro como si fuera una obra de arte, hasta su rostro arrugado era atractivo.

―No me estás haciendo caso ¿verdad?

Cuando Henry se volteó para mirarla, Emma se recompuso. Se había quedado admirándolo completamente distraída mientras él se preocupaba por ella. Estaban sentados en las sillas junto a la piscina. Sus tumbonas estaban juntas y, aun así, ella se había sentado de lado para tenerlo de frente.

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