La propuesta del Ceo
La propuesta del Ceo
Por: Blanca Rios
CAPITULO 1

Bianca aun seguía devastada por el abandono de su prometido, ni siquiera había pasado siquiera un mes desde que él la dejó plantada en el altar no sin antes confesarle que no la amaba y que se había enamorado de su vecina

Intentando volver a su vida de antes cuando era soltera buscó empleo por toda la ciudad pero siempre al atardecer, llegaba a casa de su madre sin esperanza de algún empleo decente ya que en la mayoría de los empresas grandes y pequeñas le pedían al menos ser pasante universitaria

Pero su día, especialmente el de hoy, fue detestable para ella ya que uno de los empresarios que iba saliendo chocó con ella haciendo que el poco dinero que le quedaba, se desperdiciara cuando se le resbala de las manos al chocar con ella, cuando se acercó, creyó que se disculparía con ella cuando se regresó, pero las palabras que salieron de su boca la hicieron sentirse humillada.

“¡Fíjate por donde vas, mendiga, ve a pedir a otra parte que estorbas!”

—¿Cariño, no vas a comer? —Bianca sale de sus recuerdos —¿Estas seguras de que no pasó nada malo?

Bianca sonríe con tristeza

—Estoy bien. Solo me siento cansada. —murmura mientras observa su plato con comida servido, de la nada sintió nauseas, sin soportarlo mas salió corriendo hacia el baño. Su madre preocupada por ella la siguió —Puedes…

Su madre estaba angustiada ya que desde días atrás ella no come nada y siempre esta cansada

—¿Bianca, no estarás embarazada… verdad?

Bianca se pone de pie y lava su rostro y boca mientras mira a su madre por el espejo, su pregunta solo hizo que se preocupara mas ya que ella también lo estuvo pensando mucho y creía que lo estaba

—No. Solo estoy así por todas las desgracias que me han pasado, ¿crees que es fácil? El hombre que amaba me abandonó e hizo que abandonara mis estudios becados porque decía que no lo necesitaba. —molesta y dolida lanza la toalla sobre el inodoro —Luego me deja plantada en el día de nuestra boda diciéndome que ama a nuestra vecina.

—Se que no es fácil…

—Me iré a mi habitación, te prometo que estaré bien. Tal vez mañana encuentre empleo de mesera.

Su madre acepta su respuesta y cree en sus palabras, pero Bianca se derrumba lentamente ya que no quería estar embarazada de alguien que le trae amargos recuerdos que se convierten tormentos por las noches.

—Bien. —murmura al ver el restaurante que había publicado un anuncio donde necesitaban una mesera —Por favor Dios, no me abandones ahora.

Cierra sus ojos e inhala profundo, había logrado obtener el empleo y comenzaría en la noche, Bianca estaba tan emocionada que no se percató que el semáforo estaba en rojo y cruzó la calle, al escuchar un claxon acercarse rápidamente, volteó y todo paso en un segundo para ella, el impacto que recibió la dejo inconsciente y la sangre comenzó a brotar de su nariz y de entre sus piernas

—¡Mierda! —Eros se encontraba en el hospital donde atendían a la chica que acaba de atropellar, iba tan sumergido en sus pensamientos que cuando vio a Bianca ya era tarde para frenar —¡De una problema a otro, no puede ser!...

“Nadie vio nada, nadie me vio, así que no hay problema”

Quería asegurarse de no haberla matado o de lo contrario sufriría muchas consecuencias que se le saldría de las manos. Pero estaba seguro que estaba viva ya que frenó aunque lo hizo muy tarde.

—¿Alguna novedad de la mujer que entró hace una hora?

—¿Es pariente de ella?

—Algo así. —responde —¿Esta viva?

—Si, pero al parecer estaba embarazada y perdió al bebé…

“Debe de ser una m*****a broma”…

Ni siquiera prestaba atención a lo que la enfermera decía, Eros la interrumpe preguntándole si podía entrar a verla, ella le dijo que debía decirle con exactitud que parentesco tenia con Bianca así que Eros mintió al decir que empezaban a salir.

—No se preocupe, ella se recuperará con el tiempo y podrá salir embarazada otra vez.

Eros entendió sus palabras ya que hace unos segundos le dijo que empezaban a salir.

Cuando la vio en la camilla sintió culpa ya que por él perdió al bebé. Al entrar vio que tenia su cabeza vendada, pero estaba despierta “Es fuerte”.

—¿Tú? —Eros se sintió confundido y pensó en si ella lo vio antes del accidente. —¿Acaso vienes a llamarme mendiga otra vez?

“¿Mendiga?”

Eros recordó a la chica que parecía una mendiga, había estropeado su traje con salsa de lo que llevaba en sus manos y por eso tuvo que retrasar su reunión con los clientes nuevos y algo que lo hizo quedar como un hombre impuntual.

—Seguramente vienes a burlarte de mi, largo.

Para Eros, que no supiera quien era, le favorecía así que se sintió más tranquilo.

—No seas malagradecida, si estoy aquí es porque te recordé cuando te vi mientras iba de salida y me sentí un poco mal por la forma en que traté ese día. —Bianca se sorprendió por sus palabras —Asi que quería darte una oportunidad para presentarte a una entrevista de trabajo cuando te sientas mejor.

—¿Enserio?

Bianca observa al hombre que tenia a un metro de su camilla, no esperaba que tuviera un lado amable.

—Te dejaré mi tarjeta, cuando te sientas mejor, llámame  y te haré la entrevista personalmente, solo… trata de verte mas… decente.

Su sonrisa se desvanece, pero la de Eros seguía siendo impecable y seductora. Al salir y subirse a su auto, decidió cambiarle su color. Al llegar a su residencia notó que había un abrigo en el perchero.

—Asi que me vas a seguir a todas partes. —dijo al ver a su padre. Nota que sostiene algo en sus manos. —Supongo que es una invitación.

—Melisa se casa en el verano.

—Que bien por ella. —murmura Eros sin importancia —Lo que sorprende es que los haya invitado a ustedes…

—En realidad, esta es para ti. —hace un gesto de desagrado —Escucha, te dimos una oportunidad de hacer tu vida con ella, pero tu decisión de…

—No te metas en mi vida o me olvidaré de que eres mi padre, además, tú no eres quien, para darme lecciones de la vida, así que… te pido que salgas de mi casa y me dejes descansar que hoy no estoy de humor.

La emoción de Bianca era notoria ya que no esperaba que sacaría algo bueno de su mal día, cuando su madre llegó al hospital ella sonríe para tranquilizarla, pero su madre no hace más que angustiarse

—Estoy bien. —murmura tomando su mano

—Como me pides eso… estas heridas por un mugroso empleo. —la madre de Bianca se da cuenta que su hija mira con fijeza una tarjeta —¿Qué es eso?

Bianca le explica lo que había pasado antes y lo que pasó después del accidente, su madre toma la tarjeta momentáneamente

—Creo que era mi destino estar aquí mamá. Ya ves, el se disculpó conmigo y dijo que me atendería personalmente, es algo bueno ¿no crees?

—¿Estas segura de que fue por eso?

—¿Por qué mas sería?, seguramente vino a ver a alguien ya que dijo que me vio cuando iba de salida. —Bianca sonríe emocionada porque tenia un empleo asegurado. —Y yo que creía que era un cretino.

Su madre sonríe y besa su frente ya que lo único que le importaba era saber que estaba bien. Al pasar una semana, Bianca llamó a Eros y después de decirle que la vería en la tarde en su oficina, ella se preparó, se vistió mejor para poder tener una buena impresión.

No le dijo nada a su madre sobre el bebé que perdió y tampoco el medico ya que le suplicó que no le dijera nada, no quería preocuparla mas de lo que ya estaba.

—Por favor, no te distraigas al cruzar los peatones.

—Te lo prometo.

Al despedirse de su madre, tomó un taxi, una hora después, se encontraba frente al imponente imperio de la familia Ainsworth, le dieron una credencial de visita y la llevaron hasta la oficina del presidente, se sorprendió al entrar, su oficina incluso tenia un pequeño jardín con cómodos sofás y una meza con vista a la ciudad, donde Eros se encontraba cuando Bianca llegó.

—Señor…

Levanta su mano y le indica que se acerca, la secretaria sale de la oficina y los deja a solas, Bianca se sentía nerviosa ya que se sentía intimidada por la mirada intensa del hombre que estaba a un metro de ella.

—Iré al grano —dijo tajante —No hay vacantes en esta empresas para ti.

—¿Cómo? —la emoción de Bianca se desvanece —¿Pero me dijo que?...

—Te haría una entrevista y que te atendería personalmente, no que te daría un empleo.

Bianca se sintió aun mas humillada ya que se había burlado de ella al hacerla ir a su empresa y gastar su dinero en vano.

—Pero tengo una propuesta para ti, una que te asegura tus estudios pagados totalmente y una vida cómoda hasta que te gradúes de la universidad. —“No tengo nada que perder” —Da a luz a un hijo mío.

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