La puerta se abre, me le quedo observando directamente, está Erick en la entrada, ahí en el umbral, esperando quien sabe que, me mira, se enoja, pero no viene hacía mí, sino me comienza a gritar.
—¿Qué carajos crees que haces? ¿Por qué te estás tocando sin mi permiso?
Mi cara es de desconcierto, ni siquiera sabe que estoy haciendo y me reclama, solo está suponiendo pero aun así decide gritarme.
—¡Respóndeme Nicole! —dice mientras yo me quedo congelada ante su presencia—. ¡Hazlo! —grita aún más