Violeta podía sentir cómo le temblaban las piernas y le sudaban las manos como si estuvieran a punto de ahorcarla.
Al ver lo tensa que estaba, Lance la agarró de la mano y tiró de ella en dirección a esa puerta.
Era como si el pasillo se hubiera ampliado al doble de su tamaño.
Por más que avanzaban, parecía que nunca llegarían a su destino.
Aquella era una idea terrible, se dio cuenta Violeta.
¿Y si Arden no estaba ahí?
O peor aún, ¿y si estaba?
¿Qué harían? ¿Qué le dirían?
¿Deja