Violeta comenzó a sentir todas las sensaciones que había sentido cuando se besaron y ni siquiera se estaban tocando.
Esa electricidad que corría por sus venas, las mariposas en su estómago, el olor de él embriagando sus sentidos, todo eso era muy vívido para ella.
—Puedes sentir eso, ¿verdad? —preguntó él en voz baja y Violeta pudo sentir que él también se esforzaba por mantener las manos quietas, al igual que ella.
No podía dejar de pensar que él estaba tan limpio y guapo delante de ella,