Violeta comenzó a ponerse como loca. Ni siquiera completamente enojada fue capaz de convocar a su otro yo.
El animal que había en ella había desaparecido.
No podía sentir nada. Era como si nunca hubiera sido una mujer lobo en primer lugar.
Mientras intentaba pensar en lo que podría haber pasado, la puerta de madera se abrió bruscamente y Jack apareció frente a ella.
Violeta había perdido la noción del tiempo, ya que era difícil saber cuánto tiempo había pasado desde que la encerraron e