〚KATERINE〛
El murmullo de la sala no disminuye, pero algo en mí se vuelve más agudo, más tenso, más alerta. Cada sombra, cada gesto, cada sonido me parece una pista. Mi padre aún sostiene mis manos, cálidas, firmes, mientras noto, por encima de su hombro, que el hombre desconocido, que había estado al lado de mi tío, ya no se encuentra donde debería.
Mi pulso se acelera.
Porque mi tío… tampoco está.
Y entonces, la paranoia se instala como un huésped no invitado, silencioso, que recorre cada fibr