Capítulo 54 — Duelo carnal
Las cenizas de Gregory Vance aún no se habían enfriado cuando Elena sintió que el vacío la invadía.
No era tristeza. Era otra cosa — un hueco, una falta, un hambre que no se parecía a ninguna otra. Había matado a su padre. Había quemado su cuerpo. Pero el vacío, en cambio, no ardía. Permanecía, agazapado bajo su piel, paciente.
Los días siguientes, se alejó de los hermanos.
No físicamente — aún dormía entre ellos, comía a su lado, asistía a los consejos. Pero algo en