Nick Clark escucho la voz de uno de sus hijos al fondo del pasillo, ansioso caminó hacia allá y encontró a su pequeño de ojos oscuros con el rostro lleno de lágrimas. Tenía una de las rodillas raspadas y una muñeca vendada pero lo que más llamada la atención era la manera en la que parecía estarse obligando a no llorar. Especialmente frente a él porque en cuanto lo había visto se había puesto tan pálido y tenso que demostraba totalmente la manera en que se había incomodado. Era obvio que aún pa