—¿Te hablan? ¿Cómo que te hablan?
Estaba frente a Amelia, Elías y los demás guerreros. Mi rey parecía querer mantener esto con discreción, y no era para menos. Lo que le acababa de confesar era algo realmente extraño. Él había dicho que durmiéramos luego de que le conté, pero sabía que él se había quedado toda esa noche en vela.
—Escucho susurros, una voz que no reconozco, que me dice lo que tengo que hacer.
—¿Qué te dijeron que hicieras? —preguntó Rachel.
—Al principio, que tenía que huir de