Celeste
Dicen que el poder embriaga a los corazones débiles. Yo podía entender por qué: se sentía magnífico. Era como una ola de energía y adrenalina recorriendo todo tu cuerpo, una sensación de que todo era posible, de que cualquier obstáculo podía ser destruido con un simple movimiento de tu mano. Para alguien como yo, que nunca había tenido la más mínima fortaleza o ventaja, era una locura absoluta.
Sentía el poder vibrar en mis manos. La punta de mis dedos seguía húmeda mientras recordaba l