Celeste
Había escuchado rumores de varios encuentros entre los alfas y de constantes discusiones. Rachel no parecía tener descanso ni paz, y decían que Su Majestad estaba de pésimo humor. Yo no podía saberlo, pues él casi no había pasado por la habitación.
Estábamos en la habitación de Carmen, ayudando a Marina a arreglarse. Se suponía que íbamos a ir las tres juntas. Pero de un momento a otro, el plan cambió, y solo iría Marina.
—Su Majestad suele dar la bienvenida a todos. Pero los alfas se