—Connor está en una clínica , Alicia—dice por fin.
—¿Qué? ¿por qué?—pregunto mientras mis lágrimas salen tan rápidamente que dificultan mi visión.
—Tenia hambre y yo lo llevé por un helado, no fue mi culpa pues no sabía que era alérgico al chocolate y se puso mal, discúlpame Alicia, de verdad, no quise que pasara, me sentía feliz compartiendo con mi hijo y ...—abro mi boca consternada. Entonces vuelvo a golpearlo. Está vez con más fuerza. Estaba muy enojada y angustiada.
—¿Con que derec