Vulnerable ante él.
Hoy no tengo clases en la universidad , así que decidí tomarme mi día libre y tampoco meterme en los negocios. Amanecí extrañando enormemente a Alexander. Ana me sirve un poco de café mientras estoy en la cocina buscando compañía. Me siento muy triste y sola.
—Ay señora, hoy luce muy afligida. Espero que este café le levante los ánimos—Me entrega la taza. Empiezo a probarlo y está delicioso. Desde la otra noche Alexander no se ha vuelto a comunicar conmigo. Cuando habla pide explícitamente qué