Nuevas mentiras.
Alicia.
Voy rápidamente a la clínica, Amelia, la esposa del tío Simons me acaba de avisar que el tío fue ingresado con mucho dolor. Dejo a los niños con la niñera y salgo de prisa. Al llegar miro a Amelia.
—¿ Cómo está? Pobre tío , trabaja demasiado.
—Está siendo tratado. Yo le insisto en que debe retirarse un tiempo pero él no oye argumentos. Es tan necio.
—Tal vez ahora sí decida poner atención. ¿ que dice el médico?
—Dice que no entienden la razón de su dolor abdominal.
—Pero , ¿y los