Fideliana, sorprendida, se secó la cara y luego buscó el rostro de su hermana gemela. Ciertamente, el brillo de la linterna no le permitió apuntar bien al rostro de su compañero.
-Está bien, te entiendo. Sólo puedo estar en connivencia contigo, respondió ella.
– Bueno, voy a hacerte una sugerencia.
- Cual ?
– Mañana, muy temprano por la mañana, me gustaría que nos disculpáramos con papá y mamá y les prometiéramos que…
– Ni siquiera intentes terminar la frase. Trague el resto, por favor.
Sorpren