Una hora después, limpió su escritorio y apago su computadora. Cuando Tanying recupero el sentido el hombre ya estaba sobre ella. Cuando abrió los ojos lo primero que vio fue el extremado hermoso rostro de Maximiliano que estaba tan cerca que sus respiraciones chocaban, Tanying se perdió en los perfectos rajos del hombre.
—¡Vamos! — dijo él.
Tanying asistió tontamente con la cabeza. Incorporándose, Maximiliano la miro fríamente y salió primero de la oficina. Tanying lo siguió de inmediato. Sub