Capitulo 121.
Capítulo 121.
La luna llena bañaba los muros del castillo con su luz pálida cuando Halley cruzó las grandes puertas de hierro. Vestía ropa de viaje —pantalones de montar, botas gastadas, una chaqueta negra que dejaba entrever el filo de una daga en su cintura—. Se había marchado siendo apenas un bebé, y ahora regresaba convertida en una loba hecha y derecha, con la mirada fija y los hombros firmes.
Se detuvo un instante en el umbral del salón principal. El olor del hogar —su madre, su padre,