Nero sacó el cuchillo de la palma de Hella y presionó la fría hoja contra la garganta de ella.
Hella se congeló dándose cuenta de que acababa de usar la técnica l'Ombra en ella. Lo había hecho tan rápido que ni siquiera lo vio venir.
El cabello de Nero cayó desordenado sobre sus ojos y su lengua empujó contra el interior de su mejilla como si estuviera probando algo agrio.
“¿Realmente quieres que te follen mal, no es así?” susurró él directamente en su oído.
Hella lo sintió de nuevo, ese estúpi