26. Tú y ella…
Carlo
Gia acababa de entrar al baño ajena a que yo la esperaba de este lado de la puerta.
Me recargué contra la pared contigua y esperé sabiendo que la impaciencia se notaría en cada uno de mis temblores, y aunque traté de evitarlos ocultando las manos dentro de los bolsillos de mi pantalón, no lo conseguí; no hasta que escuché el grifo del lavamanos cerrarse y la puerta abrirse.
Cuando salió, no esperé a que notara mi presencia y enredé nuestros dedos antes de arrastrarnos hasta la habitació