24. Te he fallado
Gia
Una densa nieve, que aunque sus copos cubrían los ventanales en casi su totalidad, pude entrever el auto de Carlo detenerse en la explanada.
Al principio, tardó en apagar los focos. Luego abrió la puerta y avanzó hasta la casa con pasos lánguidos, como si algo de él estuviese alejado de la realidad.
Se había quitado la chaqueta y recogido las mangas de su camisa hasta los codos. Hecho que me pareció bastante extraño tratándose de él, y es que conocía a ese hombre; le había visto demasiada