Mundo ficciónIniciar sesiónLa mansión ardió tras ellos mientras los hombres que provenían de las tierras del norte se acercaban a ellos en una gran caravana. Alimceceg se sentía nerviosa, algo le decía que aquellas personas no venían con buenas intenciones.
Los hombres de la cofradía que vigilaban de cerca de Tuva Eke esperaron en silencio la llegada de la caravana, pero también era cierto que estaban asustados.
—¿Quiénes son uste







