Mundo ficciónIniciar sesiónAmbos se miraron sorprendidos. Los dos medallones descansaron sobre las palmas de sus manos. Lo único que los diferenciaba era el diseño impreso, pues mientras el de Alimceceg tenía una grulla, el de Tuva Eke llevaba grabada la cabeza de un águila. Algo quedaba claro, sus dueños anteriores habían estado relacionados.
—¿Nuestras madres se conocían?
—Eso parece.
—Pero, ella nunca me dijo algo re







