Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlimceceg intentó detener la caída de Tuva Eke, pero no lo logró y el señor Yul tampoco. Tuva Eke siguió su camino hasta el suelo y Alimceceg solo pudo llegar a su lado poco después de que él se golpeara la cabeza con la piedra del suelo.
—¡Tuva Eke! —gritó mientras los sacudía levemente para ver si reaccionaba. Pero el hombre no lo hizo—. ¡Tuva Eke, despierta!
El señor Yul se aga







