POV Verena
Abrí los ojos lentamente aquella mañana, como si el mundo pesara más de lo habitual sobre mis párpados. El aire del cuarto me resultó denso, difícil de respirar, y durante un segundo no supe dónde estaba ni qué día era. Todo parecía suspendido en un punto extraño entre la vigilia y el sueño.
Entonces lo sentí.
Una patadita suave, insistente, nacida desde lo más profundo de mi vientre, como un pequeño recordatorio de que la vida seguía ahí, aferrada a mí con una fuerza silenciosa. Mi m