Paloma tomó la mano de su esposo con una naturalidad tan ensayada que me atravesó como un cuchillo lento, cruel, que no cortaba de golpe, sino que se hundía despacio, saboreando el daño.
Sí, Nicandro. Mi ex. El hombre que había marcado una etapa de mi vida que yo creía enterrada bajo capas de silencio, tiempo y decisiones forzadas. El pasado que jamás pensé volver a encontrarme… y mucho menos de esa manera.
Los vi caminar juntos hacia el jardín donde se celebraba la fiesta, envueltos en sonrisa