POV Astra
—¡Cassian, no lo hagas! ¡No eres un asesino!
Mi voz salió desgarrada, casi sin aire, como si cada palabra me quemara la garganta. El arma seguía firme en su mano, apuntando directamente a Albert.
El tiempo parecía haberse detenido en ese instante, como si el mundo entero estuviera esperando una decisión que no debía ocurrir.
Mis piernas temblaban. El miedo no era solo por Albert.
Era por él. Por Cassian.
Por lo que podría convertirse si apretaba ese gatillo.
Albert, en cambio, sonrió.