POV Verena.
—Mejor cállate, Azkarion D’Argent —le dije, intentando sostener una firmeza que no sentía—. Mañana te arrepentirás de esto.
Mi voz sonó más débil de lo que esperaba. Como si mis propias palabras se quebraran antes de llegar a él.
Él sonrió. Esa sonrisa suya, ladeada, segura, peligrosa. Una sonrisa que no pedía permiso, que no aceptaba límites.
—Nunca me arrepiento de lo que hago, créemelo —respondió con una calma que me erizó la piel—. Sé por qué tienes miedo. Estoy a nada de consegu