POV Emma
Adrián y Akron entraron casi al mismo tiempo. El sonido seco de la puerta al cerrarse detrás de ellos retumbó en mis oídos como un disparo. Durante un segundo sentí que el aire me faltaba, que las paredes se estrechaban y que aquella habitación blanca, demasiado blanca, iba a devorarme entera.
Me sentí expuesta, frágil, como si estuviera desnuda frente a todos mis errores y decisiones.
Pero esa sensación duró poco.
Algo dentro de mí se acomodó. Una calma extraña, peligrosa, se extendió