POV Amatissa.
Lo empujé con todas mis fuerzas, como si al apartarlo pudiera recuperar el control de algo que ya se me estaba escapando de las manos.
—No sé de qué hablas… —mi voz salió temblorosa, quebrada—. No es así… ¡no juego! ¡No juego!
Mi pecho subía y bajaba con rapidez. Sentía el corazón desbocado, golpeando con fuerza contra mis costillas, como si quisiera salir huyendo de mi propio cuerpo.
Aaron no se inmutó. Al contrario… se acercó. Y sonrió.
Pero no fue una sonrisa tranquilizadora.
Fu