POV Azkariel
El ambiente en la sala era irrespirable.
No era solo el silencio… era todo lo que flotaba en él: decepción, rabia, miedo, orgullo herido. Mi tío Adrián caminaba de un lado a otro como una tormenta contenida, con los puños apretados y la mirada encendida.
—Tío Adrián… —intenté intervenir con cautela—. Tienes que calmarte y considerar la posibilidad de que…
—¡De nada! —me interrumpió de golpe, girándose hacia mí con una furia que me dejó claro que no estaba dispuesto a escuchar—. Ella