POV Astra
Miré a Albert con rabia.
Una rabia tan intensa que me quemaba el pecho.
El auto avanzaba por una carretera casi desierta, rodeada de tierra seca y un paisaje vacío que parecía extenderse hasta el infinito. El cielo comenzaba a teñirse de tonos anaranjados mientras el sol descendía lentamente, y aun así, todo lo que podía sentir era frío.
Frío en las manos. Frío en el estómago y en el alma.
Todavía llevaba el vestido de novia.
El velo rojo caía arrugado sobre mis piernas, y las piedras