POV Azkarion
Me quedé quieto, sentí sus labios sobre su boca, nada se sentía igual, nada era como la sensación quemante de tener a Verena Hills en mis brazos, que revivía todas mis sensaciones y deseos, la alejé casi con un empujón.
Lucy lloró con fuerza, intentó aferrarse a mí, pero no lo admití.
La aparté de un empujón casi violento, con la sensación de que estaba a punto de quebrarme, de perder el control.
Lucy estaba ahí, con los ojos casi llenos de lágrimas, temblando, su rostro reflejando una mezcla de miedo y decepción.
—¡Azkarion! ¡Estás besando a otra! —gritó Harold—. ¡Mira, abuelo!
Mi corazón se detuvo. Parpadeé, incapaz de procesar todo al mismo tiempo.
Allí estaba, como un relámpago que perforaba mi pecho: mi abuelo Finneas, severo, y mi hermano detrás, ambos observándonos con ojos que parecían medir cada error que pudiera cometer.
Y ella… Verena. Su mirada era intensa, furiosa, y por primera vez en mucho tiempo, sentí miedo. Miedo de perderla, miedo de lastimarla, miedo de