Mundo ficciónIniciar sesiónFelicidad
Gina
Alessio me cargó en sus brazos. La fresca brisa de aquella noche acarició mi rostro. Me escondí en su cuello e inhalé su aroma. Caminó al interior de la casa sin siquiera quejarse de lo pesada que quizá podría resultar para él, aunque nunca había hecho algún comentario respecto a mi peso. Era maravilloso estar aquí de nuevo. Compartir parte de su vida me hac&iacu







