Capítulo 30: El enfrentamiento con Odessa
Punto de vista: Eryx Voltaire
Esa noche no fui a Port Harlow como tenía planeado.
Quería hacerlo. Dios sabe que cada instinto que me quedaba me gritaba que subiera al coche, condujera hacia el norte y no me detuviera hasta llegar a la costa. Ya tenía las llaves en la mano y las puertas del ascensor se estaban abriendo, pero, al quedarme mirando esas placas de metal, me invadió una fría y dura lucidez. No podía ir a buscarla. Todavía no.
Si iba a ver a E