POV Gianna
Le miré con rabia, sintiendo cómo la sangre me hervía en las venas, cómo cada latido golpeaba con fuerza en mi pecho.
Sin pensarlo dos veces, le arranqué el medallón de ámbar de la mano, aferrándolo con fuerza, casi como si temiera que pudiera desaparecer.
—¡Es mío! —espeté, con la voz temblando, pero firme.
El hombre me devolvió la mirada con una furia igual o peor que la mía.
Sus ojos parecían acusarme, juzgarme, como si ya hubiera decidido que yo era culpable sin siquiera escuchar