POV Katelyn
La puerta de la sala volvió a abrirse.
Ni siquiera necesité levantar la mirada para saber quién era.
Bricia.
Respiré profundo apenas la escuché entrar con esos tacones elegantes y seguros que siempre parecían anunciar problemas. Cerré los ojos un segundo intentando mantener la calma.
Pero ya estaba demasiado cansada para seguir fingiendo serenidad.
Cuando levanté la vista, ahí estaba ella con esa expresión hipócrita que tanto odiaba. Esa cara de “yo no hice nada”, esa falsa inocencia