POV Katelyn
Sonreí al escucharla.
No porque me hiciera gracia, sino porque ya no esperaba otra cosa de Bricia.
Siempre aparecía cuando creía que podía arruinar la felicidad de alguien, convencida de que el dinero podía comprar cualquier cosa.
Su arrogancia ya no me sorprendía.
Lo único que despertaba en mí era una mezcla de ironía, desprecio y una profunda lástima.
La asesora de la boutique intentó mantener la compostura.
—Lo siento mucho, señorita, pero este vestido es una pieza exclusiva. Solo