POV Gianna
El aire en la habitación parecía haberse agotado, dejando solo una atmósfera densa, cargada del aroma a madera y ámbar que siempre lo rodeaba.
Estábamos tan cerca que podía sentir el calor irradiando de su cuerpo, una fuerza gravitatoria que me impedía retroceder.
De pronto, sentí sus manos. Eran grandes, seguras, y se deslizaron desde mi cintura con una lentitud que me torturaba y me fascinaba a la vez. Bajaron por la curva de mis caderas hasta alcanzar el dobladillo de mi vestido de