POV Kyllian
Al día siguiente desperté con la mente más fría.
No era paz, ni mucho menos tranquilidad… era otra cosa. Era esa claridad peligrosa que aparece cuando ya no hay espacio para la duda.
Cuando sabes exactamente quién está en tu contra… y decides que no vas a retroceder ni un centímetro.
Miré a Gianna mientras se arreglaba frente al espejo.
—Ven conmigo —le dije.
—Siempre, claro que sí.
No necesitaba más.
El despacho al que íbamos no era cualquier lugar. Era el más exclusivo de la ciuda