POV Katelyn
Bajé del Lamborghini sin decir una sola palabra.
La puerta se cerró detrás de mí con un golpe seco que resonó en el garaje como si marcara el final de algo que ya venía roto desde hace tiempo.
No esperé a Antonio. No le di la satisfacción de mirarlo.
Solo caminé hacia la entrada de la mansión con el pecho encendido, con esa rabia que no era nueva, pero que esta vez ya no tenía intención de calmarse.
El aire dentro de la casa era frío, inmenso, casi hostil. Cada paso sobre el mármol a