Un rato después de que Elizabeth salió de la habitación, el fiel Dante llegó al cuarto de Xavier y, al verlo finalmente despierto, sonrió, algo que no hacía con frecuencia.
—Señor, me alegra ver que ya está despierto.
Xavier le devolvió la sonrisa, apenas curvando los labios.
—Ya sabes cómo es, Dante, “hierba mala nunca muere”. ¿Cómo está Marcell?
—Afortunadamente, está fuera de peligro, pero está muy preocupado por usted. Se siente culpable por lo sucedido.
Xavier tosió un poco y se quejó.
—¡P