Karina.
—«Lo siento, Justin, no podré ir a la fiesta» —le manifiesto a mi amigo por teléfono, teniendo a mi lado a Vicenzo que no deja de mirarme.
—«¿Tuviste algún problema?».
—«Si, hubo un contratiempo, lo lamento».
Justin solo suspira y me dice que asistirá con nuestra compañera de trabajo antes de colgar. Me siento mal por fallarle y también mentirle, pero si no lo hago, Vicenzo seguramente hará otro de esos berrinches de hace un momento. No sabía que él podría ser ese tipo de hombre, ca