Mundo ficciónIniciar sesiónLa mujer que nunca hubiese estado de acuerdo en tener sexo en un auto en movimiento y menos, con un vestido con tantas telas encima, se aferraba al cuello de su esposo porque el orgasmo que estaba por destruirme completamente, provocaba espasmos que si no era porque me aferraba a su cuello y él me abrazaba, habría caído desplomada.
Los gemidos que en el pasado me hubiese dado demasiada vergüenza, hoy era motivo de satisfacción, porque me sentía d







