Mundo ficciónIniciar sesiónAl día siguiente.
Poco fue lo que logré dormir porque el hombre a mi lado, se aferraba a mi como si yo fuera ese salvavidas del náufrago que no sabe nadar. Habíamos durado más de dos horas abrazados, mientras él intentaba calmarse que mi cuerpo dolía. Después de eso, tuve que servir como esa almohada relajante que usan las mujeres embarazadas para poder descansar bien, solo para que él pudiera descansar despu&eacut






