La mujer del Cóndor:58. Beso robado
Regina Stravos
El sonido del latido del corazón de mi bebé llenó la pequeña habitación, un eco que retumbaba en mis oídos como una melodía perfecta. No podía evitar sonreír mientras observaba la pantalla del ecógrafo. Mi hija, mi pequeña, estaba creciendo sana y fuerte dentro de mí.
—Todo está perfectamente bien, señora —dijo el doctor con una sonrisa cálida—. Su bebé tiene un desarrollo excelente. Serán grandes padres.
Asentí, sin poder contener las lágrimas de alivio que se acumulaban en m