La mujer del Cóndor: 34. Sexo en el avión.
El rugido constante del avión era lo único que rompía el silencio entre nosotros. Estaba furiosa, pero Michael se comportaba como si nada hubiera pasado. Yo, sentada junto a la ventana, miraba el horizonte sin prestarle atención, tratando de calmar la mezcla de enojo y decepción que sentía.
—Rubia, ¿vas a ignorarme todo el vuelo? —preguntó con su tono despreocupado, ese que siempre parecía minimizar cualquier problema.
Lo miré de reojo, cruzándome de brazos.
—¿Qué quieres que te diga, Mic